BUENAS PRÁCTICAS
DE FOMENTO

Los factores que influyen en las poblaciones de conejos son muy variados, desde la disponibilidad de alimento y refugio, la presión de depredación, hasta las enfermedades. La interacción entre todos estos factores es, además, compleja y difícil de prever.

Por lo que el fomento de las poblaciones de conejo es una actividad compleja que depende de múltiples factores que varían mucho según la zona, siendo necesario prestar mucha atención a los detalles particulares de cada una de ellas. El fomento de poblaciones, además, puede requerir importantes inversiones y requiere, de manera imprescindible, de una planificación a largo plazo que incluya el mantenimiento de las actuaciones.

Es importante analizar también donde hay presencia de la especie, ya que es más viable recuperar poblaciones a partir de otras ya existentes. Las zonas donde existieron altas densidades de población en el pasado, se asume que tendrán aquellas condiciones necesarias para recuperar poblaciones, pero es necesario analizar las causas que hicieron que desaparecieran estas poblaciones, y ver si estas causas continúan existiendo y/o si es posible revertirlas.

Los conejos necesitan un hábitat en mosaico o de ecotono que les brinde alimento y refugio al mismo tiempo. Esto significa que hay que buscar o crear mosaicos de parches de matorral, rocas y suelo desnudo en el que se entremezclen pastizales naturales y parcelas de cultivo. Además, la zona debe mantener suficientes estructuras de refugio para los conejos y/o suelo que les permita la creación de vivares intercalados entre los restantes elementos del paisaje.

INCREMENTO DE LA DISPONIBILIDAD DE ALIMENTO

El objetivo es crear un hábitat de mosaico con disponibilidad de alimento en zonas con alta cobertura de matorral y escaso alimento. Para ello es necesario crear parcelas pequeñas, con una distancia entre bordes de una misma parcela inferior a 40 metros, y sinuosas, con formas irregulares, ya que esta estructura del paisaje fomenta el crecimiento de vegetación herbácea y con ello el aumento de las poblaciones de conejo.

Desbroce de matorral

El objetivo de las parcelas de desbroce de matorral es aumentar la diversidad en el paisaje, especialmente en el interior de manchas espesas de matorral. Estas labores serán necesarias cuando la cobertura de matorral supere el 60-70% de la superficie de la unidad de trabajo o cuando se encuentre próxima a manchas grandes de matorral espeso para permitir la expansión de una población de conejos.

Las labores de desbroce sirven para crear en cada una de las parcelas formas irregulares, retorcidas y sinuosas para aumentar al máximo la superficie de borde (ecotonos), factor que favorece al conejo.

Hay que recordar, en cualquier caso, que el matorral es un elemento importante para los conejos por lo que no hay que “limpiar” en exceso la zona. Siempre hay que respetar las áreas de matorral entre las parcelas y otros elementos del terreno para que los conejos dispongan de la cobertura que necesitan.

Siembras

En aquellas zonas con escasa cobertura herbácea, puede ser recomendable sembrar para aumentar la productividad de la población. Si se siembra en las parcelas desbrozadas, se consigue además retrasar la recolonización del matorral. Es recomendable la siembra de cereales mezclados con leguminosas, por ejemplo, veza y avena, proporcionando alimento en diferentes momentos de la temporada de cría. Las leguminosas además proporcionan proteínas importantes para la reproducción.

En zonas con presencia de ganado y/o ungulados silvestres es recomendable la instalación de pastores eléctricos para proteger la siembra. Los conejos pueden pasar bajo el hilo inferior del pastor y aprovechar la siembra en verde. Durante el verano se puede retirar el pastor y permitir el aprovechamiento de la siembra por el ganado, siendo doble el beneficio.

INCREMENTO DE LA DISPONIBILIDAD DE REFUGIO

Favorecer el refugio será imprescindible en aquellas zonas donde la cobertura de matorral sea escasa o donde el suelo sea difícil de excavar o poco profundo. En zonas muy abiertas deben favorecerse los parches de matorral y los linderos entre parcelas agrícolas: dejando zonas sin arar, plantando matorral o acumulando tierra y/o piedras.

La construcción de vivares o majanos favorecerá también a las poblaciones de conejo, no solo en estas zonas abiertas, sino también en zonas de monte, sirviendo de protección adicional frente a la depredación.

Construcción de vivares artificiales

La necesidad de refugios está altamente relacionada con la configuración del paisaje. La presencia de manchas de matorral protege a los animales, y el tipo de sustrato determina la complejidad de los vivares, al facilitar o dificultar la excavación de las galerías.

Existen una serie de características básicas que aparecen en todas las experiencias revisadas, de forma que casi cualquier material es válido para construir vivares y refugios, si éstos cumplen con las siguientes condiciones una vez construidos:

Entaramados

El entaramado consiste en proteger la superficie del vivar, creando una cubierta de ramas secas. Esta cobertura proporciona una protección extra frente a la depredación evitando que los depredadores puedan excavar y comerse las camadas, y, además, proporciona protección térmica.

Si se realizan podas o desbroces en la finca, los restos de estas actividades pueden ser usados para realizar entaramados de vivares naturales o artificiales. Al colocar las ramas hay que tener cuidado de dejar acceso a las bocas para que los conejos puedan acceder libremente.

MANTENIMIENTO

La mayoría de las actuaciones tienen relativo éxito durante los primeros años (2 a 3), pero a partir de ese momento comienzan a decaer a no ser que se realicen labores de mantenimiento.

Por este motivo es imprescindible incluir en la planificación un mantenimiento de las actuaciones. La alta productividad de las poblaciones de conejo genera la creencia de que una vez asentada una población de conejos esta se auto-sostendrá, pero es necesario mantener las condiciones que han hecho posible su asentamiento. Continuar sembrando las parcelas correspondientes y rotándolas, realizar nuevos desbroces si el monte vuelve a cerrarse, restaurar los vivares dañados, realizar nuevos entaramados, etc.

La mayoría de las actuaciones tienen relativo éxito durante los primeros años (2 a 3), pero a partir de ese momento comienzan a decaer a no ser que se realicen estas labores de mantenimiento.